Las islas más aisladas
Si pudiésemos elegir entre todos los elementos posibles para crear nuestra isla ideal, lo más probable es que rescatásemos algunos de los que componen el archipiélago de las Marquesas: montañas de más de mil metros que se desploman al mar, playas vírgenes paradisíacas, gente encantadora, bahías que se tiñen de magenta con la luz del atardecer y el toque exótico de los tatuajes que lucen los marquesinos, descendientes de antiguos guerreros.
La vista que ofrecen las Marquesas recuerda a aquellas islas de películas de piratas, sobre todo si son contempladas desde el mar. Surgen en medio del Pacífico, abruptas, cargadas de vegetación, con las cimas de sus picos envueltos en nubes. Montañas que en origen fueron volcanes y dieron lugar a la formación del archipiélago. Naturalmente cuando llegamos a tierra nos encontramos con una calurosa acogida y con un pueblo muy hospitalario, que nada tiene que ver con aquellos corsarios.
El conjunto está situado a 1.500 kilómetros de Papeete, la capital de Tahití, y está formado por catorce islas, de las cuales sólo seis están habitadas, que a su vez se dividen en dos grupos: el del norte -Nuku Hiva, Ua Pou y Ua Huka- y el del sur -Hiva Oa, Tahuata y Fatu Hiva-. Toda ellas dan como resultado una extensión de 1,274 kilómetros cuadrados con una población cercana a los 9.000 habitantes.
Texto y fotos: Félix Lorenzo
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