El arte de la seducción
Masculina y visceral, Florencia ha sido siempre fuente de inspiración de amantes y artistas. Sus calles y su buen ambiente, sus palacios y su gente son el preludio perfecto para un viaje al corazón de la Italia más auténtica. Recostada entre bosques y viñedos, La Toscana es pura pasión.
Poco tiene que ver con el viejo Imperio de grandes termas y coliseos. Su reinado es más bien de este mundo. El arte y los placeres terrenales encuentran en esta región un punto de conexión, evidente nada más atravesar su frondosa campiña, caminar por sus pueblos medievales casi de ciencia ficción o disfrutar de una velada en una mesa al aire libre ante una copa de Chianti. Afilados cipreses, jardines con dioses de mármol, mansiones con escalinatas donde la burguesía de otras épocas diseñaba intrigas, iglesias en las que la vanidad parece que no es pecado. Así es La Toscana, a la misma distancia del mar Mediterráneo que de los montes Apeninos, en el corazón de Italia, un lugar cuyo mayor patrimonio es la pasión desbocada de los muchos viajeros que han dejado su huella en estas tierras.
Texto: Silvia Roba Fotos: Juan Manuel Miranda
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