Origen de un estilo
El diseño del saco es tan atemporal que de hecho, actualmente, el traje de estilo clásico todavía se basa en el patrón tradicional estándar de años atrás, aunque habitualmente se añaden cambios propios de las nuevas tendencias.
El saco aparece en Francia, en el siglo XVIII. En esa época, con la ascención de Felipe V de Borbón al trono de España, lo francés y sus costumbres cortesanas se extendieron a Europa y, en consecuencia, también a sus territorio de ultramar, incluida la Nueva España.
Hasta el siglo XVIII los hombres que pertenecían a las castas privilegiadas utilizaban un saco negro, llamado casaca, para mostrar un chaleco, generalmente brocado. Sin embargo, la moda francesa llenó de colores alegres la ropa masculina. Así, los sacos se volvieron más cortos y estrechos en la cintura, y se adornaban con encajes en las mangas.
A pesar de ello, el saco tal y como la conocemos hoy día tiene su origen en una sastrería inglesa. Esta forma evolucionó en Estados Unidos con dos botones, de los cuales sólo se abrochaba el de arriba. Los estadounidenses cambiaron los textiles por telas más ligeras más parecidos a los casimires actuales, mientras que la solapa era sencillamente un pliegue doblado con naturalidad, sin plancha.
Cuando el corte era entallado, con las partes inferiores del delantero en forma redonda y caída natural, se llamaba "chaqueta de saco", de donde se origina la palabra que actualmente utilizamos en América Latina.
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